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Los Tres Misterios de Hatillo

  • Posted on: 5 March 2016
  • By: Pedro L. Ríos

Todos los pueblos tienen sus misterios y Hatillo no es la excepción.

Les voy a narrar tres acontecimientos de nuestro pueblo, comenzando por el misterio de las dos tumbas para las mismas personas.  

Recientemente me di a la tarea de buscar la tumba donde se encuentran los restos de los hombres ilustres de nuestro pueblo en el viejo cementerio.  Rápidamente, muy cerca de la carretera que conduce al Bo. Santa Rosa (La Quince), localicé la más reciente, donde se indica que están sepultados los restos de Pedro Pablo Vargas, Cosme Arana Ríos, Luis H. La Comba, Lorenzo Coballes Gandía, Felipe Arana y el músico y compositor Miguelito Alcaide, el más reciente. 

Todo estaba bien hasta que por curiosidad comencé a leer los nombres de los otros panteones para ver las fechas y quienes estaban sepultados en las mismas.  Para mi sorpresa me encontré con otra tumba más antigua pero similar a la que previamente les describí, pero excepto por el nombre de Miguelito Alcaide, todos los otros aparecían como sepultados en ambas. O sea, dos tumbas con las mismas personas sepultadas en ellas.  Y como decimos en el campo, “me picó la curiosidad” y me pongo a investigar el por qué de la existencia de estas y dónde realmente se encontraban sepultados los ilustres de nuestro pueblo.

Comienzo mi investigación entrevistando al amigo Juan Luis Cuevas Castro, quien era el alcalde en los años 90, cuando se construyó la más nueva de las dos.  El no tenía ningún conocimiento sobre el caso pero me refirió a la persona que estaba a cargo del cementerio para esa época, el Sr. Richard Carranza Colón.  

Tengo una conversación prolongada con el Sr. Carranza sobre este tema donde me indicó afirmativamente que él era el encargado para esa fecha y que tenía conocimiento de lo sucedido.  Me explicó que en el espacio donde se encuentran ahora los restos de nuestros hombres ilustres estaban enterrados el Sr. Carmelo Mieles,  hijo de Don Olegario Mieles y Doña Nella Candelaria.  Por tener ese espacio mejor localización para una tumba para los ilustres, el Sr. Luis Mieles lo cedió al Sr. Naldy  Amador a cambio de que el Sr. Amador trasladara los restos de sus familiares a su tumba, donde se encontraban otros miembros de su familia, con el compromiso de que la antigua tumba pasara a ser propiedad del Sr. Amador luego de haber trasladado los restos de los ilustres a la nueva tumba que sería construida por el municipio.  El Sr. Richard Carranza Alcaide, hijo, fue la persona que en el 1990 construyó el nuevo panteón.

Continuando con la entrevista con el Sr. Carranza, padre, me indicó que él fue testigo del traslado de los restos del poeta, leader cívico y abogado, Felipe Arana y pudo ver que tenía en su pecho el símbolo de los Masones al cual perteneció.  Me aseguró que la antigua tumba, que data de los comienzos del siglo pasado, está completamente vacía.  
 
Pregunto yo:  ¿Por qué después de veintiséis años todavía existen dos panteones?  ¿Por qué el Sr. Amador, si es el dueño de dicho predio, no lo ha vendido ni ha hecho nada siendo el dueño de una funeraria.  Los contacté, pero no pude lograr obtener información adicional.  

Pero ahora está aclarado el misterio de las dos tumbas de los Ilustres Hatillanos…descansan en la nueva tumba, que por cierto después de veintiséis años de construida está necesitando algún mantenimiento.

El segundo misterio que les voy a narrar sucedió de esta forma: En la segunda década del siglo pasado el Sr. Lucas Rosa Ruiz, cultivador de tabaco, mandó a construir un edificio frente a la plaza pública del pueblo de Hatillo para almacenar tabaco. No se tienen datos del tiempo que el mismo sirvió para este propósito.  

Tampoco está claro en que lugar, en los alrededores de la plaza existió un cine y como yo soy una persona que le gusta aclarar la parte de nuestra historia que está obscura, comencé a buscar información.   Entrevisté a los más adultos que vivieron en esa época como el Sr. José A. Lopez, QEPD, la Sra. Nélida Vargas, QEPD, hija de la persona que estuvo a cargo de la obra y  al Sr. Carmelo Padín.

Todos coincidieron en que el antiguo edificio, almacén de tabaco y hoy Teatro Monrouzeau, era donde estaba el “Cine Costa Azul” el cual operó por espacio de diez años.  En este se proyectaban películas silentes.  

Sobre esta investigación escribí un articulo para mi página web y un programa de las Fiestas Patronales de Hatillo.  Por alguna razón este llegó a las manos de la periodista Yaritza Rivas, del “El Nuevo Día”.  En la revista dominical “Huellas” de dicho periódico con fecha del domingo 8 de noviembre de 2009 publicó una página completa con parte de mi articulo y entrevista al pasado alcalde Juan Luis Cuevas Castro y a un historiador de nuestro pueblo.  En la entrevista, este historiador, descarta mi versión y por lo tanto se da por buena su la versión de que el “Cine Costa Azul” nunca existió en ese lugar.  

Pasaron tres años y continué haciendo preguntas a todas las personas mayores que yo creía podían arrojar luz sobre el misterio del cine.  Cuando pensaba que no iba a resolver este, se iluminó el camino y logré ver luz al final del túnel.  En una entrevista realizada a la Sra. Velda González, actriz comediante hatillana, para la página hatillotradicional.org  y sabiendo que Doña Velda nació y vivió en la calle Vidal Felix, frente a la plaza, le pregunté si tenía algún conocimiento sobre el “Cine Costa Azul”.  Para sorpresa mía ella me respondió afirmativamente y procedió a contarme una historia que aclaró todas las dudas que existían sobre éste.  Me narró que para la década de los años veinte al treinta, su padre Don Miguel González Aviles, un catalán criado en Mayagüez y residente en Hatillo, quien fuera colector de rentas internas en una ocasión, fue dueño del “Cine Costa Azul” ubicado frente a la plaza en el mismo local que hoy ocupa el Teatro Monrouzeau.  Me relató Doña Velda que su padre en una ocasión le dijo hasta el nombre de la película que se exhibía cuando el mismo fue destruido por un incendio.

Culminada mi investigación, pude comprobar que mi teoría del “Cine Costa Azul” era correcta y aclarar un misterio más de nuestro pueblo de Hatillo.

Como les indiqué al comienzo, son tres los misterios acaecidos en el pueblo de Hatillo.  Previamente les narré lo de las dos tumbas y el cine Costa Azul.  El siguiente es mucho más complicado y más difícil de resolver.  La historia comienza de esta forma:  Un día buscando información en las páginas de la internet me encuentro con una información que me llamó mucha la atención.  Una resolución del Senado de Puerto Rico, la P. del S.6, con fecha de febrero 11, 1931 para declarar día feriado el seis de enero de cada año presentada por los señores González Mena y Zeno. La misma fue convertida en ley.

Se preguntarán  mis queridos lectores, ¿cuál es el misterio?   Para mi y al igual que todos los de mi pueblo, esta medida fue aprobada mediante legislación del representante hatillano Lorenzo Coballes Gandía y aprobada en la Camara de Representantes en el año 1925,  según me indica el Sr. Juan Carlos Ortega de la Biblioteca Legislativa, quien ha sido mi contacto para conseguir toda la información que aclara este misterio.

¿Qué pasó con esta pieza legislativa luego de ser enviada al Senado?  ¿Por qué no la aprobaron?  Si fue  que no la aprobaron, ¿por qué luego en el año 1931, en marzo 27, aparece aprobada pero sometida por los  Señores González Mena y Zeno?  Actualmente sigo buscando, con la ayuda del Sr. Juan Carlos Ortega,  toda la información disponible para aclarar esta situación.  

Los hatillanos podemos sentirnos orgullosos de Lorenzo Coballes Gandía porque fue el de la iniciativa para que el día de Reyes fuera declarado como día festivo.  No importa a quien se le otorgue haberla sometido para aprobación, Coballes fue el primero en presentarla a la Camara en el año 1925.

Con este escrito concluyo los tres misterios del pueblo de Hatillo.