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NUESTROS PRIMEROS CORTADORES DE CAÑA

  • Posted on: 2 August 2015
  • By: Pedro L. Ríos

Nuestros primeros cortadores de caña fueron los esclavos que llegaron a Puerto Rico en el año 1518 a trabajar en la minería. Al agotarse el oro la economía dio un giro hacia la siembra de la caña de azúcar. La paga era un techo donde vivir y comida. Tenían que trabajar de sol a sol en condiciones deplorables. Así continuó hasta el siglo pasado cuando los trabajadores de la caña consiguieron unas ínfimas mejoras a sus condiciones de trabajo. Su jornales siempre fueron de hambre.

Aunque yo logré ver las siembras de caña y los camioneros haciendo turno frente a la Central Río Llano, para mí fue una experiencia gratificante entrevistar a una persona que vivió esa época.

Me cuenta Don Luciano Román Padilla, que actualmente tiene noventá y tres años de edad, que su padre, Ramón Román, también fue obrero de la caña para los años treinta. Eran trece hermanos en total. Todos vivían en una pequeña casa de paja cercada con palmas y de dos cuartos. Su padre los crió cortando caña y halando la azada. A los veinticinco años Don Luciano formó su propio hogar procreando cuatro hijos y siempre trabajando en la caña.

La zafra comenzaba en el mes de febrero y terminaba en mayo. Durante el tiempo muerto algunos cortadores hacían otras labores como sembrar, desyerbar y abonar la misma, pero para otros se aproximaba el tiempo de la bruja. No tenían forma de ganarse el sustento de su familia. Hacer carbón era el sustento de algunos.

Me cuenta Don Luciano, que algunas mujeres trabajaban en la caña, aunque no en el corte, sino más bien amontonando y desyerbando la misma. Su paga era inferior a la del hombre que cobraba 50 centavos por día. Luego comenzaron a cobrar $1.20 al día. Lo más que llegó a cobrar fueron $6.00 dólares. Aún bajo esas precarias condiciones, me indicó, que aquellos tiempos, cuando era obrero de la caña, eran mejores que los actuales.