Error message

Notice: Undefined offset: 1 in counter_get_browser() (line 70 of /home/pedro/public_html/portal/sites/all/modules/counter/counter.lib.inc).

¿Y cómo llegó P.H. a la Marina?

  • Posted on: 31 July 2015
  • By: Pedro L. Ríos

Fue en el año mil novecientos sesenta y cuatro (1964), cuando por fin pude regresar a vivir felizmente a mi querido pueblo de Hatillo. Estaba ubicado en el centro de la plaza del recreo un busto honrando la memoria del insigne poeta hatillano José PH Hernández. El mismo, según se alega, fue adquirido mediante donativos recaudados por un grupo de hatillanos radicados en Brooklyn N.Y. que organizaron el “Hatillo Social Club”.

Con los años, los hatillanos hasta identificábamos la plaza con el nombre del insigne poeta. Al pasar el tiempo me enteré que el nombre oficial de la plaza es José R. Millán, en honor a un alcalde del pueblo para los años 1905 al 1906. Fue éste el que inicio la construcción de la plaza.

Para no cambiar mi línea de pensamiento, les sigo narrando sobre los acontecimientos del busto. Por ignorancia o tal vez la sobredosis de alcohol, los jóvenes de la época, después de los bailes y fiestas bandalizaban el busto con pintura y otras cosas. Al extremo que de la noche a la mañana el busto desapareció de la plaza. Según me indican algunos hatillanos, el mismo estuvo tirado en una esquina del garaje municipal por varios años. Éste hombre que fue poeta, músico, compositor y farmacéutico, salvó muchas vidas durante la epidemia de la peste bubónica en Puerto Rico. Autor del madrigal más bello del mundo “Ojos Astrales”.

No fue hasta la construcción del paseo en honor a la Virgen del Carmen en la antigua Marina frente al mar que finalmente se expuso el busto nuevamente. La calle… la Cosme Arana, el sitio… “El Paseo del Carmen”. Es triste que nuevamente sea la figura secundaria. No se le da la importancia que el gran poeta merece. José P.H. Hernández tiene que estar en un sitio donde brille por luz propia.

Inmediatamente me enteré de la nueva localización del busto quise hacerle una visita al que tanto admiro. Estando parado frente al busto, pude notar como el azul del mar formaba un marco al blanco mármol. Mar donde él tantas horas pasó. La brisa parece hacer ondear su inseparable bufanda. Una leve sonrisa en sus labios vi formar. A unos pasos está la antigua carretera que une los pueblos de Hatillo y Camuy, donde un día el poeta se inspiró y a su amada le declaró amor eterno con el poema “Las dos Palmeras”. Solamente treinta años duró su existencia terrenal (1892 – 1922). Nació en Hatillo y sus restos yacen en el cementerio del pueblo de Río Grande. Pueblo que lo adoptó como uno de los suyos. En la plaza de recreo existe un monumento en su honor. La razón de este acontecimiento es otra historia de su corta existencia.

Que merecido sería si su pueblo reconociera la importancia de P.H. en la literatura y sobre todo en la poesía. Próximamente se estará construyendo un parque precisamente donde él se inspiró. No lo olvidemos… “Parque José P.H. Hernández.