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EL BLUE ROOM BAR

  • Posted on: 31 July 2015
  • By: Pedro L. Ríos

Por muchos años desde la década de los años treinta, ha existido en Hatillo una estructura que podemos considerar como emblemática. La razón para esta aseveración es que la misma tiene un caudal de historia y anécdotas de nuestro pasado. Cuando me doy a la tarea de recopilar información sobre esta estructura y su historia no me imaginaba que tenía tantos recuerdos. Algunos tristes, otros alegres. Algunos de los entrevistados fueron dueños, otros frecuentaban el lugar.

En la esquina de las calles Luis H. Lacomba y la Vidal Félix, al norte de la iglesia católica donde actualmente está la “Farmacia Hatillo” anteriormente se encontraba el muy recordado “Blue Room Bar”. De acuerdo con Ángel “Taty” Lucena, dueño por diecisiete años de esta estructura, fue el Sr. Lole García, suegro del Sr. Francisco “Paco” Almodóvar el responsable de su construcción en la década de los treinta. Luego del deceso del Sr. Lole García su hija, Mélida García, heredó el mismo.

Inicialmente huso uso fue el de una tienda de ropa y misceláneas bajo el nombre “La Luna”. En esta tienda trabajó como dependiente en su juventud Aurelio David Jr. “Yeyín”, un hatillano que muchos años más tarde estableció un record como empleado del correo de Estados Unidos. Veintinueve años, seis meses y dos días sin una ausencia en su trabajo. Esta asaña en su momento fue considerada como un record mundial.

La tienda de misceláneas “La Luna” perteneció a José “Pepín” Hawayek que en los años 1940 - 1944 fue alcalde de Hatillo. No tengo conocimiento de quien fue el fundador del “Blue Room Bar” como negocio de bebidas porque ninguno de los entrevistados recuerda ese dato, pero si tienen conocimiento que fue alguien natural del pueblo de Camuy. Pin López trabajó en sus comienzos en éste y luego fue el segundo dueño del mismo.

Otro dato de interés es que el poeta hatillano, que luego se radicó en Estados Unidos, Felipe Arana, fue también dueño en una época. Como dato curioso, en una pared estaba pintado en letras grandes, “El Blue Room Bar se enorgullece de sus soldados”, en honor a los muchos jóvenes que eran reclutados a las fuerzas armadas para servir en las diferentes guerras como en la Segunda en los años cuarenta y la de Corea en la década de los cincuenta. En esos años un servicio de un litro de de ron, tres Coca Cola, hielo y limón costaba $1.75, pero que difícil era conseguir esa cantidad. En muchas ocasiones dejaban la vellonera directa, o sea, no le tenían que echar los cinco centavos para oír a Felipe Rodríguez, Daniel Santos y otros artistas de la época. No importa el motivo, amor, desengaño, la “Wurlitzer” siempre estará encendida en el “Blue Room Bar”.

Una de las peculiaridades del edificio era que tenía cinco puertas de acceso, o sea que desde cualquier ángulo se tenía visibilidad hacia la plaza pública y al taller de costura donde se encontraban las jóvenes más interesantes y bellas de nuestro pueblo y de otras que venían a laborar en el mismo. Hago mención del de este dato porque fueron muchas las conquistas que terminaron en matrimonio que comenzaron desde las puertas del “Blue Room”.

Pero no todo era amor y paz en el “Blue Room”. ¡Se formaban unas escaramuzas! Lo mismo con los de afuera que entre hatillanos. Una que vale la pena reseñar fue entre dos conocidos de la época, Raúl “Caballo Blanco” Avilés y el ingeniero Rogelio Toledo. Se dice que pelearon por largas horas, inclusive, tomaron descanso para tomar cerveza y luego comenzaron nuevamente a pelear.

Como dato curioso, en una ocasión el “Blue Room” fue convertido en “Green Room”. No le cambiaron el nombre pero pintaron el edificio completamente en dos tonos de verde con diferentes dibujos de la “Cervecería Corona”. Cantalicio y sus logos resaltaron en las paredes.

Más tarde, Don Paco García adquirió el edificio de manos de Pin López y luego se lo vendió a un tal Raúl que le hizo algunas mejoras como las que se pueden observar en la foto de éste escrito. Condenó tres puertas y reemplazó dos de madera sólida por unas de cristales. Además le instaló aire acondicionado y un pequeño extractor para el humo.

Cabe resaltar que entre las personas que fueron propietarios del “Blue Room” se encuentran grandes ciudadanos hatillanos tales como el Lcdo. Gilberto Salas y el gran pelotero Jesús “Chury” Maisonet. Un tiempo nefasto fue cuando lo adquirió “Pepe” de manos de “Raúl”, (si uso solamente apodos es porque se me imposibilitó conseguir los nombres completos) por razones de incumplimiento el todavía dueño de la estructura, Don Francisco “Paco” Almodóvar le sometió un caso en corte y el “Blue Room” estuvo cerrado por varios años hasta que Don Paco ganó el mismo.

En el año 1977 David Capella, natural de Aguada, lo adquirió y lo convirtió en una pizzería. Luego Pablo Castro continuó el mismo negocio. Ángel “Taty” Lucena fue dueño de la estructura desde el 1991 hasta el 2008. Hoy pertenece a las hermanas gemelas “Mercado” que ocupan el edificio completo con su “Farmacia Hatillo”.

Éste ha sido un corto recuento sobre la larga trayectoria de una emblemática estructura con más de ochenta años de existencia en nuestro pueblo.